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12 de Mayo de 2026

Enfermería, entre las ocho profesiones con más crecimiento hasta 2030

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Enfermería, entre las ocho profesiones con más crecimiento hasta 2030

Una proyección del World Economic Forum, clave para el futuro sanitario.

Cada año, el Día Internacional de la Enfermería recuerda el valor de una profesión imprescindible. Pero este 12 de mayo también queremos invitarte a mirar el sector desde otra perspectiva: no solo como una vocación sanitaria, sino como una de las decisiones formativas con mayor proyección para la próxima década.

No es mera intuición. Lo dicen los datos.

El Future of Jobs Report 2025, publicado por el World Economic Forum, sitúa a los profesionales de enfermería entre los ocho puestos con mayor crecimiento neto previsto mundialmente entre 2025 y 2030. En un mercado laboral marcado por la automatización, la inteligencia artificial y el cambio demográfico, las ocupaciones vinculadas al cuidado y la salud aparecen como una de las grandes áreas de crecimiento del periodo, con la enfermería a la cabeza.

Durante la última década, cuando se ha hablado de los trabajos del mañana, la conversación ha girado casi siempre en torno a los perfiles tecnológicos. Programadores, especialistas en datos, expertos en inteligencia artificial o ciberseguridad ocupaban gran parte de las predicciones. El informe del WEF introduce un matiz importante: la próxima década no crecerá solo desde lo digital. También lo hará desde los sectores esenciales. Y la salud es uno de ellos.

La enfermería se sitúa ahí por una razón muy concreta: el mundo envejece, las enfermedades crónicas requieren más seguimiento, la atención sanitaria se descentraliza y los sistemas de salud necesitan profesionales capaces de moverse entre el hospital, la atención primaria y los entornos comunitarios donde se atienden cada vez más cuidados. El propio informe señala que el envejecimiento de la población impulsa la demanda de ocupaciones sanitarias como la enfermería.

Esa demanda viene, además, acompañada de otra ventaja importante: quien estudia enfermería no se ata a una única salida ni a un único entorno. La trayectoria puede ir de la asistencia clínica a la gestión, la investigación o la docencia, y abrirse después a especialidades tan distintas como la pediatría, la geriatría o la salud mental. Una buena decisión formativa no es solo la que tiene demanda hoy: es la que permite crecer, especializarse y moverse entre distintos entornos con el paso del tiempo.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud reafirman esta lectura. La fuerza laboral mundial de enfermería pasó de 27,9 millones de profesionales en 2018 a 29,8 millones en 2023. Aun con este aumento, la escasez sigue siendo elevada: el déficit se estima en 5,8 millones en 2023 y se proyecta que sea de 4,1 millones en 2030. No hablamos de una demanda puntual, sino de una necesidad estructural: cuidados cada vez más especializados, más continuos y mejor coordinados.

En Europa, el contexto va en la misma dirección. El informe Health at a Glance: Europe 2024, elaborado por la OCDE y la Comisión Europea, estima que la Unión Europea tenía en 2022 una escasez aproximada de 1,2 millones de médicos, enfermeras y matronas. Además, más de una cuarta parte de las enfermeras en la UE tiene más de 55 años, lo que anticipa una importante necesidad de relevo generacional en los próximos años.

Para quien hoy se plantea estudiar enfermería, todo esto se traduce en un sector con demanda real, sostenida e internacional.

Ahora bien, eso no significa que el camino sea sencillo. Precisamente porque tiene recorrido, también exige preparación. El World Economic Forum advierte que el 39% de las habilidades actuales de los trabajadores cambiará o se transformará entre 2025 y 2030. Entre las competencias más valoradas aparecen el pensamiento analítico, la resiliencia, el liderazgo y la alfabetización tecnológica.

En enfermería, ese perfil no es teórico. La enfermera o el enfermero que viene tendrá que dominar procedimientos técnicos, sí, pero también interpretar datos, comunicarse con pacientes y familias, coordinarse con equipos multidisciplinares y tomar decisiones bajo presión en escenarios cada vez más complejos. La tecnología ayudará a monitorizar constantes, registrar información o anticipar riesgos, pero el criterio clínico —saber qué priorizar, cuándo intervenir, cómo acompañar— seguirá siendo decisivo. Y esa parte es difícil de automatizar.

Por ello, los empleos sanitarios aparecen como una de las grandes áreas de crecimiento de los próximos años: integran conocimiento, observación, responsabilidad y cuidado en una misma actividad. Esa combinación, sumada a la amplitud de salidas, es la que da a la enfermería un peso distinto en el mapa laboral que dibuja el WEF.

Esa es la esencia de la formación en enfermería de Universidad Mundae. Porque aprender a tomar decisiones clínicas no se completa solo en un aula: requiere exposición temprana al entorno real, contacto regular con profesionales en activo y la posibilidad de equivocarse y corregirse en contextos cada vez más complejos. La diferencia entre saber ejecutar un procedimiento y saber por qué, cuándo y cómo aplicarlo se entrena precisamente ahí.

Visto de esa forma, el Día Internacional de la Enfermería no es solo una fecha de reconocimiento. Es también un buen momento para entender qué hay detrás de las cifras: un sector esencial, una demanda en pleno crecimiento y un campo profesional con margen para construir una trayectoria larga en un mundo que va a seguir necesitando, cada vez más, gente bien preparada para cuidar.

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