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17 de Agosto, 2026

De los animales a las personas: cómo se prepara España ante nuevas gripes

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De los animales a las personas: cómo se prepara España ante nuevas gripes

Cuando mencionan la gripe, lo normal es pensar en la infección respiratoria a la que ya estamos acostumbrados y que reaparece cada invierno. Sin embargo, los virus influenza no circulan únicamente entre seres humanos. Diferentes variantes circulan habitualmente en aves, cerdos y otros animales, pero, de forma ocasional, pueden atravesar la barrera entre especies. La mayoría de esos saltos termina ahí, sin generar cadenas de contagio, pero su capacidad para evolucionar explica por qué se siguen de cerca incluso cuando el riesgo para la población es reducido.

España ha reforzado recientemente ese seguimiento. En julio de 2026, la Comisión de Salud Pública aprobó el Plan Estatal frente a infecciones por virus influenza de origen zoonótico, un marco común que conecta salud humana, sanidad animal y medio ambiente. Su finalidad no es anticipar una nueva pandemia, sino detectar cualquier cambio relevante y disponer de una respuesta organizada antes de que una amenaza potencial se convierta en un problema mayor.

Cuando una gripe cambia de especie

Las gripes zoonóticas aparecen cuando una variante que circula habitualmente en animales infecta a una persona. Entre las más conocidas se encuentran las de origen aviar y porcino. Estos episodios son poco frecuentes y suelen estar relacionados con el contacto directo con ejemplares infectados, sus secreciones o ambientes contaminados, especialmente entre determinados profesionales.

Pero el interés sanitario está más bien relacionado con la capacidad de los virus influenza A para cambiar con el tiempo. Pueden acumular mutaciones e intercambiar material genético cuando diferentes variantes coinciden en un mismo huésped. La mayoría de estas modificaciones no supone una amenaza para las personas, pero algunas podrían favorecer una mayor adaptación a mamíferos. La principal señal de alerta sería que una cepa adquiriera la capacidad de transmitirse de manera eficiente y mantenida entre humanos, algo que no se está observando actualmente en Europa.

El contexto, no obstante, justifica mantener la vigilancia. Entre el 28 de febrero y el 4 de junio de 2026 se comunicaron en Europa 949 detecciones de influenza aviar A(H5) de alta patogenicidad en aves de 30 países, la mayoría en fauna silvestre. También se registraron infecciones esporádicas en algunos mamíferos. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades mantiene el riesgo para la población general en un nivel bajo, aunque este aumenta entre quienes están expuestos profesionalmente a animales infectados.

Muchos focos animales no implican contagios humanos

España ha registrado durante el último año más de 150 focos de gripe aviar, principalmente entre aves silvestres, además de episodios en explotaciones. Sin embargo, hasta julio de 2026 no se había identificado ningún caso humano de origen aviar en el país. En cuanto a variantes procedentes de cerdos, se han confirmado tres infecciones en personas desde 2009.

A escala internacional continúan apareciendo casos aislados. Entre finales de febrero y principios de junio de este año se notificaron 19 infecciones humanas por distintos subtipos aviares en seis países y territorios. La mayoría de las personas afectadas había tenido contacto con aves o con espacios donde se encontraban estos animales y no existe evidencia de transmisión sostenida entre seres humanos.

Por eso, un incremento de los focos animales no equivale automáticamente a un mayor peligro para la ciudadanía. Para valorar cada episodio es necesario conocer qué especie está afectada, las características del virus y si existen personas potencialmente expuestas.

Un plan para intervenir antes

El nuevo marco español se caracteriza por organizar la respuesta en cuatro escenarios. El primero corresponde a una situación sin infecciones detectadas y mantiene las tareas habituales de prevención y diagnóstico. El siguiente se activa ante focos en fauna silvestre o cautiva; otro contempla su aparición en animales domésticos, y el último comienza cuando se identifica una infección humana.

Dentro de este último escenario se diferencian además las situaciones según exista una exposición conocida a animales o aparezcan indicios de transmisión entre personas. De esta manera, las medidas pueden adaptarse al riesgo real sin aplicar la misma respuesta ante cualquier detección.

La coordinación se basa en el enfoque de Una sola Salud o One Health, que considera interdependientes la salud humana, la animal y la de los ecosistemas. Si una variante comienza a comportarse de manera diferente en aves silvestres, alcanza posteriormente una explotación y termina afectando a un trabajador, la información obtenida en cada etapa forma parte de un mismo problema sanitario.

Vigilar antes de que alguien llegue al hospital

Una parte esencial de la prevención comienza fuera de los centros sanitarios. El seguimiento incluye aves silvestres y domésticas, pero también mamíferos, cuya infección puede aportar información sobre la capacidad de determinados virus para adaptarse a nuevos huéspedes.

A ello se suma la secuenciación genética, la cual permite analizar cambios relacionados con la adaptación o la transmisión. En salud humana, el Centro Nacional de Epidemiología, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y las comunidades autónomas participan en la detección e investigación de posibles infecciones zoonóticas. El protocolo nacional de vigilancia fue actualizado en abril de 2026 para establecer cómo identificar, analizar y notificar los casos sospechosos.

España también ha probado esta coordinación mediante un simulacro nacional realizado los días 5 y 6 de mayo de 2026. El ejercicio reunió a profesionales de salud pública, sanidad animal, medio ambiente y seguridad alimentaria ante un escenario ficticio que comenzaba con un foco en aves silvestres y evolucionaba hacia detecciones en otras especies y posibles repercusiones humanas.

Mayor protección para quienes están más expuestos

La prevención no es igual para toda la población. Veterinarios, trabajadores de explotaciones ganaderas, agentes medioambientales, personal de zoológicos y otros profesionales que puedan entrar en contacto con animales afectados presentan una exposición distinta a la del resto de la ciudadanía.

Ante un foco, el plan contempla identificar y hacer seguimiento de las personas expuestas, utilizar equipos de protección, realizar pruebas diagnósticas cuando sea necesario y recurrir a antivirales o vacunación específica según cada situación.

También se mantiene la recomendación de vacunarse frente a la gripe estacional para estos colectivos. Esta vacuna no protege directamente frente a una variante aviar, pero reduce la posibilidad de que una misma persona se infecte simultáneamente con un virus humano y otro de procedencia animal, algo que interesa evitar por el posible intercambio de material genético.

Para la población general, las indicaciones son mucho más sencillas. Ante aves silvestres enfermas o muertas, la recomendación es no tocarlas ni manipularlas y comunicar el hallazgo a las autoridades correspondientes.

Prepararse no significa anticipar una pandemia

Disponer de protocolos, capacidad diagnóstica y sistemas de respuesta no significa que una nueva gripe humana sea inminente. La situación actual continúa marcada por casos esporádicos y sin transmisión mantenida entre personas.

La preparación busca precisamente aprovechar ese margen. Las zoonosis muestran que una amenaza sanitaria puede comenzar lejos de un hospital y que detectarla a tiempo exige conectar epidemiología, microbiología, veterinaria, salud laboral, medio ambiente y asistencia sanitaria.

Y este nuevo marco español responde a esa lógica: no esperar a que un virus animal se convierta en un problema humano para empezar a organizar la respuesta. Porque, ante patógenos capaces de cambiar y cruzar especies, identificar una señal a tiempo puede resultar tan importante como saber actuar cuando la amenaza ya está presente.

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