24 de Agosto, 2026
Niebla mental y cambios cognitivos: el síntoma invisible de la menopausia

Todos hemos experimentado alguna vez entrar en una habitación y olvidar qué se iba a buscar, necesitar más tiempo para encontrar una palabra o releer varias veces la misma frase porque cuesta mantener la concentración. Son situaciones que se dan a cualquier edad, pero durante la transición hacia la menopausia algunas mujeres empiezan a percibirlas con frecuencia suficiente como para preguntarse si su memoria está cambiando.
Estas dificultades suelen agruparse bajo una expresión cada vez más utilizada: “niebla mental” o brain fog. No se trata de un diagnóstico médico concreto, sino de una manera de describir problemas relacionados con la memoria, la atención, la concentración o la agilidad mental.
Revisiones recientes muestran que no se trata de una experiencia minoritaria: se estima que alrededor de dos tercios de las mujeres llegan a experimentar algún tipo de preocupación sobre su salud cognitiva durante la transición menopáusica. Sin embargo, sentir que la memoria funciona peor no significa necesariamente que exista un deterioro cognitivo significativo ni que estos síntomas sean el comienzo de una demencia.
Qué ocurre con la memoria durante la menopausia
La menopausia se confirma cuando han transcurrido doce meses consecutivos desde la última menstruación, pero los cambios hormonales comienzan antes. Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos pueden fluctuar de forma considerable hasta disminuir de manera más estable después de la menopausia.
Una de las partes que responde a estos cambios es el cerebro. Los estrógenos participan en procesos relacionados con la plasticidad de las conexiones neuronales, la regulación de neurotransmisores, el flujo sanguíneo cerebral y el metabolismo energético, por lo que su variación se investiga como uno de los mecanismos que pueden contribuir a los cambios cognitivos de esta etapa.
Las investigaciones no muestran, sin embargo, una pérdida generalizada de capacidades, sino que los cambios parecen concentrarse especialmente en determinadas funciones, entre las que se encuentran el aprendizaje y la memoria verbal, la velocidad con la que se procesa cierta información y, en algunos estudios, la memoria de trabajo y la atención.
Un análisis publicado en 2026 que reúne los resultados de 26 estudios y datos de 9.428 mujeres ha observado que durante la perimenopausia pueden aparecer pequeñas diferencias en algunas capacidades cognitivas respecto a etapas anteriores. Sin embargo, los investigadores señalan que todavía es difícil establecer un patrón único, ya que los estudios no siempre utilizan los mismos criterios para identificar cuándo comienza esta transición ni evalúan la memoria y la atención de la misma manera.
Sentirse más despistada no siempre aparece en las pruebas
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación actual es que lo que una persona percibe en su vida cotidiana y lo que muestran las pruebas neuropsicológicas no siempre coincide.
Una mujer puede notar que necesita más recordatorios, pierde con mayor facilidad el hilo de una conversación o tarda más en recordar un nombre y, aun así, obtener resultados normales en una evaluación cognitiva.
Un estudio publicado en 2025 que analizó a 5.629 mujeres encontró únicamente una pequeña asociación entre las dificultades cognitivas percibidas y determinadas medidas objetivas de aprendizaje. En otros dominios cognitivos no apareció una relación significativa. Esto no implica que la sensación de niebla mental sea imaginaria, sino que las pruebas realizadas en condiciones controladas pueden no reflejar completamente las dificultades que aparecen en situaciones reales, donde existen interrupciones, estrés, cansancio y múltiples tareas simultáneas.
De hecho, una de las líneas de investigación planteadas en 2026 propone estudiar estos síntomas también en la vida cotidiana, utilizando registros frecuentes y herramientas digitales que permitan observar cómo fluctúan la concentración y la claridad mental a lo largo del día.
Otras piezas a tener en cuenta
Atribuir cualquier olvido exclusivamente a la reducción de estrógenos simplifica demasiado un fenómeno en el que pueden intervenir varios factores al mismo tiempo.
Los sofocos y los sudores nocturnos, por ejemplo, pueden interrumpir repetidamente el descanso. Dormir peor afecta al día siguiente a la atención, la capacidad de aprendizaje y la memoria. A ello pueden añadirse cambios en el estado de ánimo, ansiedad, estrés o las responsabilidades laborales y familiares que suelen coincidir con esta etapa de la vida.
Por ese motivo, las investigaciones actuales plantean la niebla mental como un fenómeno multifactorial en el que pueden participar los cambios neuroendocrinos, el sueño, los síntomas vasomotores, el estado emocional, el envejecimiento y las circunstancias personales.
Esta interacción también explica por qué la experiencia es tan diferente entre unas mujeres y otras. Algunas apenas perciben cambios cognitivos mientras que para otras pueden convertirse en uno de los síntomas más incómodos de la transición menopáusica.
Niebla mental no es sinónimo de deterioro cognitivo
Los problemas de memoria en esta etapa pueden generar preocupación, especialmente cuando aparecen de forma inesperada. Sin embargo, los cambios cognitivos asociados habitualmente a la menopausia son distintos del deterioro progresivo que caracteriza a enfermedades como el alzhéimer.
Los estudios longitudinales han observado pequeños cambios en algunas medidas de memoria durante la transición menopáusica, pero el rendimiento suele permanecer dentro de los valores considerados normales. La Menopause Society también señala que la dificultad para concentrarse o recordar es frecuente alrededor de la menopausia y que, en la mayoría de los casos, estos cambios son mucho más sutiles que los que aparecen en una demencia.
Eso no significa que cualquier problema de memoria deba atribuirse automáticamente a las hormonas. Cuando los cambios son importantes, progresan con el tiempo o interfieren claramente en actividades cotidianas, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar otras posibles causas.
¿Puede tratarse la niebla mental?
Por ahora no existe un tratamiento específico destinado exclusivamente a eliminar la niebla mental menopáusica. El abordaje suele comenzar por identificar los factores que pueden estar contribuyendo a ella.
Mejorar el descanso, mantener actividad física regular, controlar los factores de riesgo cardiovascular y tratar problemas de ánimo puede favorecer también el funcionamiento cognitivo y, por ello, las guías actuales recomiendan precisamente prestar atención a estos elementos más fácilmente abordables.
La terapia hormonal para la menopausia, por otro lado, requiere una consideración aparte. Puede ser eficaz para síntomas como los sofocos y los sudores nocturnos y, al mejorar estos problemas, algunas mujeres pueden experimentar también una mejoría indirecta del sueño o de su sensación de claridad mental. Sin embargo, la evidencia disponible no respalda utilizarla específicamente para mejorar la cognición ni para prevenir la demencia. Su indicación debe responder al conjunto de síntomas, circunstancias y riesgos individuales de cada persona.
La investigación sobre cerebro y menopausia ha aumentado en los últimos años, pero todavía existen preguntas importantes por resolver. Una revisión publicada en agosto de 2026 en Nature Reviews Neurology señala precisamente la falta de datos para poder entender con mayor precisión cómo esta transición influye en la salud cerebral y qué diferencias existen entre mujeres.
Lo que sí permite afirmar la evidencia actual es que la niebla mental durante la menopausia es una experiencia frecuente y reconocible, que puede tener una base biológica y además estar amplificada por otros síntomas de esta etapa. Comprenderla mejor ayuda no solo a reducir preocupaciones innecesarias, sino también a identificar cuándo esos cambios forman parte de una transición habitual y cuándo puede ser necesario buscar otras explicaciones.

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